Goya era …¡sordo! Goya era sordo:
esto no es ninguna novedad; lo que sí es menos conocido es que su
sordera comportó que el regente Godoy impulsara la creación de la
primera aula para sordos en España. Y, es curioso que tuviera que
ser la lesión de un pintor real la que motivara este hecho porque
EL PRIMER ALFABETO PARA SORDOS, lo inventó un español. Juan Pablo
Bonet (1573-1632), en 1628. Los historiadores españoles Antonio
Gascón y Ramón Ferrerons realizaba un estudio sobre Bonet cuando
se encontraron con datos referentes a una lámina de Goya que representa
de forma didáctica un alfabeto manual y que, en su, opinión, permite
reconstruir la evolución del lenguaje para sordos en España.
"Se pensaba que esta lámina
era un estudio artístico de manos, pero de hecho se trata de un
dibujo pedagógico para enseñar a comunicarse con las manos", afirma
Gascón. El hecho de que en este dibujo el artista indique en algunos
signos con trazo grueso el movimiento de arco de círculo preciso
para expresar otro signo demuestra su finalidad didáctica. La lámina,
realizada en tinta sepia sobre fondo ocre, no se ha exhibido nunca
públicamente, pero se cree que puede mostrarse en el otoño europeo
coincidiendo con la publicación en el boletín del Museo del Prado
de un trabajo suyo (de Gascón) sobre esta lámina.
HABLAR "POR LA MANO"
"Se habla de la sordera de Goya
como si fuera la falta de un dedo o algo parecido, pero es algo
muchísimo más grave, agudizado por la situación de la época", comenta
Ferrerons, que recuerda que la mayoría de sordos eran tratados generalmente
como locos y no tenían acceso a ningún tipo de educación, ni siquiera
la religiosa. "Esta lámina demuestra que Goya conocía el lenguaje
de las manos".
El artista enfermó hacia 1792,
un año antes de iniciar su conocida serie de grabados "Los caprichos",
y de resultas le quedó una sordera profunda y permanente. En marzo
de 1794, Goya escribió una carta a su amigo Zapater que en una reciente
reunión con Godoy éste había aprendido a hablar "por la mano" para
poder comunicarse con él. De hecho, la sordera de Goya animó a Godoy
a interesarse por los problemas de los sordomudos, y en 1802 se
abrió para ellos el primer colegio (en España). Durante estos años
aparecen diversos elementos que dan cuenta de la gravedad de la
sordera de Goya que, le obligó a renunciar a la dirección de pintura
de la Real Academia de San Fernando.
Goya dibujó esta lámina titulada
"Las cifras de la mano", en 1812 en la residencia de los duques
de Alba. Ferrarons y Gascón explican que este dibujo presenta algunas
variaciones respecto al alfabeto divulgado casi 200 años antes por
Bonet, como la ausencia del signo "x" o la presencia de diferencias
en la configuración manual o la orientación de la palma en signos
como la "c" o la "q". En su opinión, sin embargo, "la aportación
fundamental a la historia del lenguaje de signos es que pone de
relieve el primitivo topo del signo alfabético, distinto al actual,
situado ante el cuello y la parte superior del pecho para que el
interlocutor pueda captar simultáneamente la expresión del rostro".
En los siglos precedentes, los signos alfabéticos se ejecutaban
en el espacio a la altura de la cintura. "La lámina es importante
porque permite ver la evolución de las letras y realizar un estudio
cronológico de su evolución", explica Gascón. Hay que tener en cuenta
que se trata de un alfabeto manual que representa letras, a diferencia
del de signos, que es muy probable, aunque no se ha demostrado,
que Goya acabara adoptando el lenguaje de signos por ser más rápido.
Diario "El País"
Sábado 29 de mayo de 1999 - Dr. Julio Kanfman.