Agradezco en primer lugar la gentileza
y la amabilidad de la compañera que escribe en la página web de la Asociación
de Sordos para publicar mi experiencia de vida.
Para mí, es un gusto poder llegar
hasta ustedes y contarles mi historia. Ésta es muy simple, tuve una
niñez con dificultades, donde ya la problemática que nos da la discapacidad
marcó mi existencia.
Tuve dificultades motrices, visuales
y auditivas, pero pude desarrollar una vida normal, entre comillas.
Fui buena alumna en mis estudios
y luego trabajé durante 30 años de mi vida. Me casé, tengo una hija,
dos nietos y realmente me considero una mujer feliz, casi diría totalmente
feliz, porque la manifestación total de mi sordoceguera me permitió
llegar a conocer este mundo tan rico, tan especial, lleno de vivencias
buenas y malas que tenemos los que llevamos una discapacidad.
La sordoceguera es una discapacidad
única que se manifiesta al afectarse los órganos de la vista y el oído.
Esto implica que la información que nos llega del mundo exterior a través
de éstos sentidos (equivalen a más del 83 % del total de la información
que recibimos) se vea severamente comprometida. A veces es totalmente
nula en los casos de la sordoceguera severa en que las personas nacen
o quedan totalmente ciegas y totalmente sordas.
Felizmente en mi caso la discapacidad
se manifestó totalmente de adulta.
Diría que hoy, vuelvo a repetir,
soy totalmente feliz. Lo digo a pleno porque hace poco, por un problema
cardíaco, estuve al borde de la muerte. Después de esa experiencia valoré
aún más la vida que me tocó vivir.
El servicio que realizo en ASCUY,
la lucha por los derechos de las personas sordociegas, fundamentalmente
el derecho a una vida digna, la inclusión social y laboral de nosotros,
son metas fundamentales que trataré de desarrollar en lo que me queda
por vivir.
Estoy contenta con todo lo que hago,
estoy contenta con todas las experiencias que tengo día a día. Estoy
contenta de luchar por los derechos, por la vida, por el quehacer de
las personas con discapacidad.
Doy gracias por tener esta posibilidad
de comunicarnos a través de este medio con personas que tienen alguna
discapacidad, o no, ya que en el año 2001 tuve ocasión de vivir de cerca
la comunicación total entre seres humanos cuando asistí a la fundación
de la Federación Mundial de Sordociegos y la Federación Latinoamericana
de Sordociegos.
Allí sentí la alegría de sentir
que para la comunicación profunda entre seres humanos, no hay barreras,
no hay fronteras, porque sentí como japoneses, rusos, sudamericanos,
africanos podíamos hablar sobre nuestra problemática específica, coincidiendo
o discutiendo, pero más allá de ello, unidos en el sentido profundo
de la lucha por los derechos de las personas sordociegas.
Creo profundamente que la comunicación
es fundamental para poder seguir adelante y alcanzar nuestros objetivos.
Les digo que los quiero a todos,
aunque no los conozca.