Discapacidad
El impacto de la noticia en la familia
El nacimiento de una persona con
discapacidad no es motivo de alegrías y felicitaciones.
La discapacidad causará dolor y no alegría, causará
incomodidad, ocasionará susto, angustia y vergüenza.
La discapacidad irrumpe, impacta en el tejido
familiar, produce, al igual que todo golpe, desequilibrio.
La discapacidad podrá instalarse
de una vez y para siempre, pero está en nosotros
saber responder a la sonrisa de nuestro hijo para
no transformarlo en un inválido.
Partimos de algunas aseveraciones
duras y probablemente polémicas en procura de
estimular la búsqueda del conocimiento que nos
arranque del "estado de conmoción familiar". Intentaremos
favorecer la "reacomodación del grupo primario
luego del episodio que impactó en su tejido social"
El nacimiento de una persona con discapacidad
no es motivo de alegrías y felicitaciones Sí es
motivo de murmullos entre médicos y enfermeras
y de elocuentes silencios que generan prolongadas
guardias a los pediatras para confirmar o desechar
sospechas, y no precisamente para recibir felicitaciones
o expresar bulliciosos festejos.
La discapacidad causará dolor y no alegría, causará
incomodidad, ocasionará susto, angustia y vergüenza.
La discapacidad irrumpe, impacta en el tejido
familiar, produce, al igual que todo golpe, desequilibrio.
La discapacidad podrá instalarse de una vez y
para siempre, pero está en nosotros saber responder
a la sonrisa de nuestro hijo para no transformarlo
en un inválido Si el "estado de conmoción" provocado
por la discapacidad desorganizó a la familia,
no por ello concluiremos que ese estado sea "el
natural" del grupo. Es un episodio y esto transcurre.
Ya llegará el momento en que un miembro de la
familia, o tal vez varios, reaccionen influenciados
por factores endógenos o exógenos, y se iniciará
el proceso de reacomodación. Habrá llegado el
momento de comprender que ante la discapacidad
no existe un único camino
¿Por qué entonces aceptar el sendero limitado,
el de la continua dependencia o el construido
sobre las frustraciones? Puede resultar un camino
más largo, con más o menos obstáculos. Pero estamos
seguros que hoy esos caminos estan señalizados.
Tambien podemos afirmar sin temor a equivocarnos,
que el camino a recorrer por esa familia es único
de esa familia, pero puede ser común a todos
Un "diagnóstico" no es lo mismo que un "acta de
defunción". Debe servir para orientar el rumbo,
algo así como "una hoja de ruta". Un diagnóstico
es orientador, la ruta tiene imprevistos, encierra
desafios y sorpresas, como la vida misma.
Mientras la familia en estado de shock va recorriendo
el camino, irá escuchando opiniones de toda índole:
la de los profesionales, la de los idóneos, la
de los bien intencionados y también la de los
inescrupulosos, asistiéndole el "derecho" a escuchar
y desechar, pero con la responsabilidad de "cumplir"
las reglas del juego aceptadas.
Quede claro que la red familiar sufrirá modificaciones,
pero el proyecto familiar continuará en pie, con
los correspondientes ajustes
- Los "tiempos familiares" sufrirán reacomodaciones
- Los "ingresos" serán re-distribuidos por nuevas
exigencias
- La organización familiar será re-planteada
- La familia sostendrá la "plena integración",
defendiendo "la igualdad de derechos"
- La familia es consciente de que cada miembro
tiene nombre propio y hará lo posible para favorecer
la individualidad.
La discapacidad es un "adjetivo" acompañante de
un "sujeto", la persona con discapacidad, "persona
primero" dicen hoy "los autogestores". La importancia
radica en la identidad del sujeto y no en el adjetivo
que lo señale como "ciego", "sordo", "síndrome
de Down", etc.
Esto sería igual que decir: "rubio", "morocho"
o "flaco" Esto, trasladado a la familia, nos ubica
en la misma situación. Corresponde que sea la
Familia Pérez y no la del "cieguito"; que sea
la familia González y no la del "sordo", etcétera.
La red familiar se teje con cada uno de sus miembros,
y la trama será más o menos armónica según sea
la constitución de cada individuo. Al decir de
la profesora Caniza de Páez: "cada uno es como
es y la única posibilidad de favorecer la construcción
subjetiva del discapacitado y alcanzar una vida
normalizada para la familia, es poniendo el acento
en las características individuales y rechazando
los preconceptos. Las fuerzas del amor, la confianza
en las potencialidades de la persona, a pesar
de su deficiencia el apoyo a ese miembro de la
familia como a los demás integrantes, las perspectivas
de un futuro normalizado, facilitarán en gran
medida, que la acomodación necesaria de esta familia
no sea, sin embargo, tan extrema como para convertirla
en familia señalada por lo diferente".
La persona con discapacidad es un sujeto pensante,
con deseos y decisiones, con padres y con hermanos,
si los hay, que han sufrido la conmoción del accidente
biológico en el camino de la vida, mientras se
escribía el argumento de esta novela única e inédita,
propia de cada familia.
En esta historia se va la vida, con capítulos
dedicados a padres, hermanos, familiares, vecinos,
enfermadades, niñez, adolescencia, juventud, adultez,
trabajo, desempleo, etcétera.
Y en esta historia estamos involucrados nosotros,
la comunidad, la sociedad, ya que la persona con
discapacidad es uno más entre nosotros, de esta
sociedad integrada por la diversidad de sus miembros.
Pero, ¡cuidado familia! Si pretendemos integración
social es imprescindible la integración familiar.
La familia se constituye desde la pareja. Los
hijos urdirán la trama y entre todos conformarán
la red familiar que se entralaza con vínculos
conyugales. Con vínculos paterno-filiales, con
vínculos fraternos.
Ahora bien, cuando esos vínculos conformaron la
trama es cuando nuevos núcleos aparecen constituídos
por esa cría. Momento en que los padres nuevamente
quedarán sólos, o tal vez acompañados por ese
hijo con discapacidad. Entonces surge la pregunta:
¿también los hijos con discapacidad tienen el
mismo derecho a irse de la casa? Por ahora dejémosla
ahí. Pero aceptemos el lógico desafío.
La familia permitirá a cada uno vivir su vida.
Experimentar tanto el éxito como el fracaso, la
alegría como la tristeza, los logros como las
frustraciones.
La historia familiar es particular, única e irrepetible.
Pero la trama está compuesta por los mismos hilos:
padres e hijos. La diferencia radica en las agujas.
Agujas que tienen que ver con las experiencias,
vivencias, valores, sentimientos, etcétera, propios
de cada miembro.
El re-acomodamiento posibilitará que cada uno
de los integrantes de la familia vuelva a ocupar
su espacio, ejerciendo sus derechos y obligaciones
Salir del estado de conmoción habilitará para
la vida. Las historias no se inventan, se cronican.
Por ello la historia familiar contendrá vivencias,
proyectos y utopías que, sin negar la certificación
diagnóstica, permitan confirmar una vez más que
sólo se hace camino al andar.
Rubén Benassi *
Fuente: Períodico
Mensual sobre Discapacidad "El Cisne" Mayo de
2003
* El Lic. Rubén Benassi es docente del equipo
de Fundación Centro Crianza La Fundación Centro
Crianza es miembro de la Red de Orientación, Derivación
y Capacitación en Discapacidad, en el rubro "Capacitación
y Formación en los problemas de la infancia",
para el área provincia de Córdoba. E-mail: info@centrocrianza.org.ar
- Web: http://www.centrocrianza.org.ar/