El portal uruguayo de los Sordos



La lengua de Señas llega al pueblo Saharaui

Reportaje: Dos intérpretes hicieron posible que los niños
Sordos se comunicasen entre ellos por primera vez

Durante dieciséis días dos intérpretes de lengua de Señas se instalaron en un campo de refugiados para saharauis ubicado en Aaiún, para poder enseñar a los niños Sordos que tenían una lengua con la que poder comunicarse. La iniciativa, impulsada por la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaiu de Albacete y financiada por la universidad de Castilla-La Mancha y la Junta de Comunidades, pretende tener continuidad y no ser un hecho puntual.

      Nacer con alguna discapacidad en el Sahara aún es considerado un castigo de Alá por algunas familias que se avergüenzan del estigma y optan por esconderlo. Estos niños no estaban escolarizados ni siquiera censados en ningún sitio, con lo que la situación cuantitativa y cualitativa de las personas de las personas con discapacidad saharauis es formalmente inexistente. Si la discapacidad es sobrevenida, la situación no cambia lo más mínimo. Se sabe que hay un gran número de niños Sordos profundos o hipoacúsicos como resultado del viento, la arena, los frecuentes ataques de otitis no tratada y las enfermedades de la infancia, como la meningitis. Pero la grave situación de la zona, en la que 150.000 saharauis viven en campos de refugiados ubicados en Argelia, hace que la discapacidad no sea ni remotamente una prioridad, ya que la falta de alimentos y de agua potable ocupa su máxima preocupación.

      Conscientes de esta trágica situación, agravada en los niños Sordos por ser una discapacidad "invisible", la Asociación de Amigos dle Pueblo Saharaui de Albacete emprendió un proyecto educativo cuyo propósito era enseñar a estos niños las pautas básicas de la lengua de Señas, con el fin de que pudiesen entablar algún tipo de comunicación no sólo con los demás sino entre ellos mismos. Su presidenta, Pilar Martínez, nos cuenta cómo surgió la idea de emprender este proyecto : "Al principio, nos planteamos atender a personas con discapacidad en general pero, después, decidimos centrarnos en las personas Sordas porque teníamos constancia de que nunca se había trabajado con ellas".

      Dos fueron las intérpretes que no dudaron en dedicar sus vacaciones de Navidad a tan noble proyecto: Bene Cortón y Paula de Andrés. Del 21 de diciembre al 5 de enero del presente año, cambiaron sus trabajos en la Confederación Nacional de Sordos de España y en un Instituto de Salamanca por una labor solidaria en los campamentos saharauis.

UN AISLAMIENTO BRUTAL

      En el aula, Bene y Paula se encontraron doce muchachos: cuatro Sordos, cuatro mudos sin diagnosticar, dos con problemas de movilidad que les afectaba el habla y dos gemelos autistas. Todos eran varones, lo que demuestra la relegación a la que se ve sometida aún la mujer en determinadas zonas. La edad se comprendía entre los ocho y los dieciséis años. Los cuatro niños Sordos estaban marginados por completo en el aula. Por completo incomunicados. Su única tarea era colorear unos dibujos siguiendo las instrucciones del maestro. Y su única lengua la componían tres o cuatro signos básicos establecidos entre el profesor y el alumno, y entre el alumno y su familia. "Cuando llegamos al campamento, observamos que los niños Sordos no tenían ni siquiera un nombre asignado, lo que nos desoló", asegura Bene. "Pensábamos -explica- que manejarían conceptos básicos de la lengua de Señas, lo que nos facilitaría el trabajo, pero no se relacionaban con nadie, apenas se movían. Lo único que hacían era colorear dibujos siguiendo las indicaciones de los profesores".   

Los niños discapacitados
no sabían siquiera
que tenían un nombre.

Fueron las intérpretes
quienes se lo enseñaron.

       "Al principio, fue realmente duro. Aquellos niños no contaban con un centro propio, sino con algunas aulas prestadas por un centro de trabajo para mujeres. Hay muchísimos escondidos en sus casas", afirma Paula.

      Lo primero que hicieron ambas intérpretes fue asignar un nombre a cada muchacho. "Ellos no sabían que tenían nombre", dice Bene. La primera mañana la emplearon en enseñarles sus nombre y a que los asociaran con los muchachos a los que designaban. El resto de los días les enseñaron vocabulario, conceptos muy básicos para que ellos mismos pudieran comenzar a expresarse. "Lo que no queríamos, bajo ningún concepto, era imponer una lengua con todo lo que una lengua implica: cultura, creencias, etc. Queríamos ofrecerles las herramientas necesarias para que ellos contruyan su propia lengua de Señas", declara Bene.

      "El que les ofrecíamos era un código sencillito. Nadie puede enseñar una lengua en quince días ni siquiera en varios años. Pero creo que les aportamos las claves para que ellos mismos pudieran ir, poco a poco, enriqueciendo su lengua de Señas", asegura Paula revalidando el testimonio de Bene.

LA IMPORTANCIA DE LA CONTINUIDAD        

      Las intérpretes también trabajaron con los profesores. Ellos aprendieron el mismo vocabulario y las mismas estructuras, además de una cultura Sorda que pudieran aplicar, por ejemplo cómo llamar la atención de los  niños sin necesidad de zarandearlos, utilizando luz, un pequeño toque en el hombro, la vibración que produce un golpe en la mesa, etc. Asimismo, trabajaron en la recopilación de signos utilizado en el pueblo saharaui, muy gestuales, y elaboraron un dactilológico saharaui partiendo de su alfabeto.

      A pesar del trabajo desempeñado por la Asociación y las intérpretes, todos saben que si no hay una continuidad del mismo no servirá de mucho. La Asociación ya está buscando nuevos patrocinadores para volver en abril y poder evaluar la situación, si los niños han ido desarrollando su lengua y si los profesores se han implicado en la iniciativa. "Hemos plantado una simiente muy importante, y no podemos dejar que crezca el abandono, así que volveremos cuanto antes para seguir trabajando. Además, la respuesta que han tenido todos allí ha sido espléndida, sobre todo el delegado saharaui de Castilla-La Mancha, que ha puesto todos los medios de que dispone a nuestra disposición", dice Pilar Martínez.

      Como complemento a este programa educativo, la Asociación está tomando las medidas oportunas para poder traer a dos niños Sordos durante este verano, que vivirán con familias españolas con algún miembro Sordo. La Asociación está convencida de que el intercambio cultural resultará muy beneficioso.

      "SI TU VECINO TIENE, TU TAMBIEN"

      Las dos intérpretes integradas en el proyecto subrayan la experiencia del mismo. "Algo así te enseña a ver las cosas de otra forma. No tienen luz ni agua corriente, no tienen apenas nada. Profesionalmente ha sido una experiencia única, enriquecedora, pero desde el punto de vista personal casi no puedo explicarlo, he aprendido tanto... sobre todo porque ellos intentan, como nosotros, ser felices, pero tienen tan pocos medios que es admirable que lo consigan", dice Bene.

      Por su parte, Paula hace hincapié en la generosidad del pueblo saharaui: "Tienes la creencia de que los niños son egoístas por naturaleza, pero allí adviertes que comparten tanto o más que los adultos"; si tienen un caramelo lo parten en cuatro trozos. Sin tener mucho, lo comparten todo. Sabes que si tu vecino tiene, tú también".

      Tanto Bene como Paula están dispuestas a repetir. Ellas, y la Asociación de Amigos del Pueblo Saharau, nos han demostrado que, una vez más, los lazos de solidaridad también se expresan en lengua de Señas.

Esther Peñas

Fuente: Faro del Silencio
enero/febrero 2003


Nota: Lengua de Señas equivale a Lengua de Signos.


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