Concierto para personas sordas

En un esfuerzo junto a sus patrocinadores en 7UP, Martin Garrix hizo que literalmente su música se escuchara como nunca antes, hace unos días en Miami. En una iniciativa que se llamó “Music Lifts You Up: A Concert For The Deaf“, se encargaron de reunir a varias personas que sufren de sordera y sumergirlas en una experiencia única en un venue especial. Todo quedó registrado en un video.

Como varias de las personas sin audición comentaron, ellos son capaces de escuchar a través de los sonidos bajos en la música, y sentirla en todo su cuerpo. Aprovechándose de ello, se adecuó una sala en la que el equipo de sonido estaba hecho para transmitir principalmente las frecuencias bajas, dentro se les repartió una mochila a los asistentes que proyectaba el sonido directamente en su cuerpo, y se usaron otro tipo de elementos como visuales, de movimiento y vibración, para que entendieran fácilmente lo que estaban escuchando.

Una chica cuenta que un día despertó sin poder escuchar cuando era una adolescente, y en la rabia al darse cuenta, botó sus CDs. Añadió “no mucho tiempo después, salimos y había una banda tocando en vivo, me di cuenta de que podía sentir el bajo, sentir la batería, y me di cuenta ‘conozco esta canción, no puedo escuchar, pero conozco esta canción'”.

Incluso Garrix comenta que se asustó cuando se paró en una de las plataformas de vibración y tocaron una nota. Sin darles más spoilers, traten de contener la lágrima.

Es curioso que este no sea el primer esfuerzo por transmitir música a quienes no escuchan. De hecho las mochilas que se repartieron son del estilo de las SubPac, que nacieron para transmitir música a quienes no oyen, y que ahora son un producto para aficionados del sonido. De igual forma, hemos visto varios videos como este en que una amiga traduce la letra de una canción a su amiga sorda, mientras esta aparentemente se encuentra junto a uno de los parlantes en TomorrowWorld.

En enhorabuena para Garrix y la gente de 7UP por ser los primeros en hacer un evento así con un artista presente, y ojalá se veamos más de esto pronto.

Nacimiento del lenguaje de signos

El primer tratado escrito en el que se hacen referencias a las señas alfabéticas aplicadas a la educación de los sordos se debe a Juan Pablo Bonet, quien publica su obra Reduction de las letras y Arte para enseñar á ablar los Mudos en 1620. Considerado como el primer tratado moderno de Fonética y Logopedia, en el que se proponía un método de enseñanza oral de los sordos, admite el uso de señas manuales en forma de alfabeto manual, para facilitar la enseñanza de las letras a los sordos y mudos.

No existe consenso lingüístico sobre la relación filológica entre dichas variantes de lenguas de señas, debido a la falta de más estudios en el campo dialectológico, si bien existe una discutida opinión acerca de que el primer diccionario de la LSE es el Diccionario Mímico y Dactilológico publicado en 1851 por Francisco Fernández de Villabrille, profesor del Colegio Nacional de Sordomudos de Madrid, que, no obstante, es en su mayor parte una traducción al castellano del Dictionnaire mimique et dactilologique de Alejandro Blanchet, profesor del Instituto Nacional de Sordomudos de París (Saint Jacques), publicado en 1850, lo que da pie a pensar que el principal cuerpo de origen dialectológico y léxico de la LSE procede de la lengua de señas francesa (LSF), al menos en su variedad dialectal de París y de mediados del siglo XIX, que luego sigue su propia y natural evolución en los colegios y asociaciones de sordos. En tiempos más actuales, está recibiendo fuertes influencias léxicas de la lengua de señas americana (ASL). También se sabe que ha influido en otras lenguas gestuales, como la lengua de señas venezolana (LSV).

Esta lengua gestual se emplea fundamentalmente en las relaciones privadas (familiares y sociales) de los sordos señantes y su entorno más próximo, aunque poco a poco se va utilizando también en ámbitos educativos, eventos públicos o en las Cortes y existen variados centros (públicos -Universidades- y privados -asociaciones de sordos y academias privadas-) que imparten esta lengua, especialmente para padres de hijos sordos y para profesionales que trabajan con éstos (logopedas, maestros, intérpretes, mediadores, trabajadores sociales, etc.).